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Tipos, clases, clasificaciones, estilos, formas

Tipos de fibras musculares

Una fibra muscular, o también conocida como miocito, no es más que una célula fusiforme que cuentan con una excelente capacidad contráctil que permite que distintos tejidos se muevan. De ellas está compuesto todo el tejido muscular de las personas. Por lo general, y para darle una visión a lo que son las fibras musculares, estas tienen un tamaño que se aproxima a las 50 micras de diámetro y a los 12 centímetros de longitud.

Una vez que las fibras musculares se unen, formando así un conjunto, entonces se les conoce como fascículo. Y estos grupos a los que le dimos nombre, forman a su vez un músculo. Para ponerlo más simple, se dice entonces que el cuerpo humano, conformado por músculo, está también conformado por distintos fascículos, que no son más que un conjunto de distintas fibras musculares, y todo esto genera que el músculo pueda ser movido con facilidad.

La importancia de las fibras musculares, radica en el hecho de que el cuerpo humano cuenta con una distribución específica y equitativa de estas fibras, lo cual permite que el cerebro haga un rápido análisis y las ordene para ponerlas a funcionar como mejor le suponga. Dicho de otro modo, las fibras musculares también ayudan a que una persona sea buena en algún deporte en especial, ya que cada una de ellas se activa gracias a una neurona motora específica diferente.

Existen tres tipos de fibras musculares que se dividen en lentas, intermedias y rápidas, o como también se conocen, las rojas, intermedias y blancas. De entre esta clasificación, las lentas son las que más se utilizan por su facilidad al no requerir de tanta energía, pero a continuación hablaremos a fondo sobre cada uno de los tipos de fibras musculares que existen:

Fibras musculares rápidas

Estas fibras rápidas, son aquellas que cuentan con un gran número de miofibrillas, que son aquellas que producen la fuerza. Sin embargo, y a pesar de que estas reaccionan al sarcoplasma, el mismo es pequeño y no cuentan con muchas mitocondrias, lo cual permite que se genera la fuerza pero se agote con facilidad. Por lo general, el funcionamiento que se le otorga a este tipo de fibra, es anaeróbico.

Fibras musculares lentas

Bien, en este caso es diferente, ya que las fibras lentas cuentan con bastante sarcoplasma que a su vez cuentan con un gran número de mitocondrias, que buscan generar la energía. Además, también cuentan con mioglobina que es aquella que almacena el oxígeno. Pese a esto, no cuentan con tantas miofibrillas, como en las fibras rápidas, por lo que no suelen generar mucha fuerza, pero corren con la ventaja de que no se cansan rápido. Estas fibras suelen utilizarse a menudo y su funcionamiento es aeróbico, en su gran mayoría.

Fibras musculares intermedias

Y por último, están las fibras intermedias, que son aquellas que tal como su nombre lo indica, son un equilibrio entre las fibras rápidas y las fibras lentas. El hecho de contar con una dieta balanceada y una rutina de ejercicios específicos, ayuda a fortalecer nuestros músculos, y por ende, nuestras fibras musculares. Por ejemplo, si se quiere aumentar la fortaleza de las fibras lentas, se deben hacer rutinas de ejercicio de resistencia y larga duración.

De este modo se ejercitarán nuestras fibras lentas y nos ayudarán a resistir mucho más. La disposición de las fibras en nuestros músculo puede variar y depende directamente del grupo muscular y del cuerpo de la persona, por lo que se dice entonces que es una cuestión de genética, sin embargo, la edad es un factor que influye en este tema y el tipo de entrenamiento que se realice, también.

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