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Tipos, clases, clasificaciones, estilos, formas

Tipos de contratos

Dentro del ámbito laboral se establecieron una serie de reglas que deben seguir tanto jefes como empleados. Para hacer constatar que alguien se encuentra ejerciendo sus labores dentro de una compañía, normalmente se recurren a diferentes tipos de contratos.

Por ejemplo, cuando una persona es recién integrada a un grupo de trabajo, se le otorga un contrato de prueba, el cual puede ser renovado en caso de que el empleado haya tenido un excelente desempeño.

También existen otros tipos de contratos que pueden llegar a tener lapsos mayores de tiempo que el de prueba, y hasta incluso pueden llegar a ser indefinidos:

Contrato tácito

Cuando un patrono necesita de algún tipo de servicio, es normal que requiera de la experiencia de otra persona para llevar a cabo una tarea en específico. Es allí donde surge el contrato tácito, en donde solo se contrata a un trabajador para que este lleve a cabo alguna labor y por un monto fijo, por lo que no se requiere de la firma de algún documento.

Contrato a plazo fijo

Un contrato a plazo fijo puede llegar a tener la duración de un año. Por otro lado, el patrono debe de formalizar la culminación de este con un mes de anticipación. Cuando el periodo supera los dos años, se puede convertir en un contrato indefinido, por lo que el empleado podrá permanecer en su trabajo hasta que lo desee.

Contrato indefinido

Como su nombre lo dice, en el contrato indefinido al empleado no se le establece un contrato con fecha de culminación, por lo que puede seguir desempeñándose en su área por el tiempo que desee. En caso de ser necesario, puede terminar con una renuncia.

Por otro lado, si el patrono desea terminar con los servicios de su empleado, estará obligado a pagarle una indemnización, lo cual puede llegar a implica una gran cantidad de dinero.

Contrato de prueba

Cuando se contrata a un nuevo empleado, normalmente se busca determinar si su desempeño es apropiado dentro de la compañía. Para ello, primero se lleva a cabo un contrato de prueba, el cual suele tener un periodo de duración no mayor a los noventa días.

Dependiendo de cómo se desenvuelva la persona, el patrono puede alargar el plazo de dicho contrato. De lo contrario, su expiración llegará una vez que pasen los días de prueba.

Contrato por obra cierta

Normalmente se dan este tipo de contratos cuando se requiere de un servicio completo que puede llegar a demorar semanas, meses e incluso años. Cuando se contrata a una persona, a esta se la dará una paga total por la tarea que estará realizando, por lo que no se puede abandonar la labor hasta que esté finalizada por completo.

Un claro ejemplo de ello, es alguien que es contratado para realizar el corte de planta de un terreno.

Contrato por tarea

A diferencia del anterior, en el contrato por tarea el empleado se compromete a culminar con su tarea dentro de un tiempo estipulado. Una vez que eso suceda, el contrato expirará y podrá tener la paga que se acordó previamente.

Contrato por destajo

Ocurre cuando se lleva a cabo un trabajo por partes de una obra y sin la necesidad de tener que llevar un tiempo estipulado. Por cada parte que el trabajador logre completar, estará recibiendo su respectivo dinero.

Por ejemplo, alguien que es contratado para una cosecha, y cuyo pago se estará efectuando por cada tonelada que logre recoger.

Contrato eventual

De vez en cuando una compañía se ve en la necesidad de contratar a nuevo personal en los momentos que más son requeridos, por lo que normalmente se utiliza un contrato eventual, el cual no puede superar los 180 días.

Contrato por temporada

Un patrono recurre a los contratos por temporadas cuando necesita de nuevos empleados en ciertos tiempos, como lo sería el caso de temporada navideña. Aquella persona que es contratada, debe de estar dispuesta a trabajar cada diciembre (en caso de que se trate de dicha temporada), de lo contrario se puede producir un despido intempestivo.

Contratos ocasionales

Dentro de un área laboral, los empleados son contratados para desempeñarse en ciertas actividades. Sin embargo, en ocasiones se puede requerir de otro servicio adicional para mejorar las estructuras o funcionamiento de ciertos aparatos dentro de las oficinas, por lo que se utilizan los contratos ocasionales.

Un ejemplo claro de ello, es cuando se contrata a un ingeniero informático para reparar un ordenador al que se le ha dañado el sistema operativo o no funciona con total normalidad.

Contrato parcial permanente

Cuando un patrono desea que se realicen ciertos tipos de actividades, como pintar una oficina, este recurre a los contratos parciales permanentes, los cuales no tienen una duración mayor a las ocho horas. Por otro lado, a los contratados se les estará pagando por cada hora que han laborado.

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